25 feb. 2009

"Mi Panchito"


Por: Ricardo Flores Cuevas


Desde hace por lo menos cuatro generaciones la familia Flores ha resguardado una escultura única en su tipo en el pueblo de San Andrés Mixquic, se trata de San Francisco de Asís.
En 1920 nace el señor Elías Flores Núñez y para este año la escultura de San Francisco ya era custodiada por su familia, no se sabe desde cuándo, cómo y por quién fue adquirida. El dato más lejano que se posee es que al señor Domingo Flores, padre del señor Elías, le fue heredada dicha obra de arte.
En las primeras décadas del siglo veinte los habitantes de Mixquic y pueblos vecinos vivieron una serie de epidemias que afectaron la salud e incluso acabó con la vida de varias personas, principalmente niños. A mediados de los años treinta el paludismo fue la enfermedad que más se transmitía.
La gente recurría a San Francisco de Asís para que “les hiciera el milagro” de curarse de esta última enfermedad, así es como llegaban a casa del señor Domingo Flores y su esposa Petra Núñez García para llevarle flores y veladoras. Había otras personas que le llevaban flores y cuetes el día de su fiesta y otras más le han regalado vestido.
Don Elías Flores durante su juventud fue campesino, en 1955 contrae matrimonio con Heriberta Suárez Núñez y al poco tiempo deja el campo para trabajar en la Compañía Monterrey: empaques de cartón Titán, años más tarde trabaja en la fábrica Malta de la misma compañía. Finalmente, junto con su señora esposa, se dedica al comercio en el mercado de Jamaica.
En 1985 ambos se encontraban trabajando en dicho mercado cuando ocurre el terremoto, el señor Elías se preocupó por la escultura que había heredado de su padre y temía que se hubiera destruido. Al llegar a su casa se dan cuenta, según la señora Heriberta, que no le pasó nada; en contraste con la versión de su hija María Georgina quien dice que la escultura terminó recargada en la pared de la casa por el sacudimiento de la tierra.
La escultura de San Francisco a través de los años ha ocupado distintos lugares dentro de los hogares que lo han hospedado. Cuando las casas eran de zacate y un cuarto largo lo tenían en una esquina con su altar ya que en el centro se realizaba la vida hogareña; años más tarde fue colocado cerca de la cocina cuando ésta era de adobe y lámina; actualmente se encuentra en la habitación de la señora Heriberta. Debido al humo, la humedad y los años la escultura se encuentra un poco deteriorada, pero en un buen estado de conservación.
Para María Georgina, San Francisco “es parte de la familia” y agrega, “es una herencia que va de generación en generación” y ya hasta los nietos la piden. ¿Qué significado tiene la idea de saber que ha habido un solo testigo que ha visto nacer, crecer y morir a mis antepasados y que lo mismo sucederá conmigo? Esa respuesta sin duda alguna la conocen los descendientes de la familia Flores Núñez.
La escultura es impresionante, tiene una altura de 1.61 metros, la calidad de la talla es de finísima calidad a tal grado que se pueden apreciar las articulaciones, tendones e incluso las uñas de los dedos y pies, los ojos son de un material brilloso y porta dos hábitos, uno encima del otro ya que nunca se le ha quitado la ropa en su totalidad.
La escultura ha permanecido en el nivel de la privacidad, de lo íntimo, por tal motivo quiero expresar mi más profundo agradecimiento a la señora Heriberta el haberme permitido platicar con ella sobre una escultura que más que su valor artístico y religioso, representa un elemento de identidad y unidad en su familia.
Don Elías llamó a San Francisco: “mi Panchito” y al morir su hijos decidieron colocarle el cordón que sujetó la túnica de dicho santo durante años para ser enterrado con él. Doña Heriberta ha vivido a diario con esta escultura desde hace 54 años, que son los años que llevaría de casada de no haber fallecido su esposo; sus hijos han crecido con esta figura al igual que sus nietos.
El Panchito de don Elías seguramente seguirá siendo un testigo de la vida de la familia que lo ha hospedado durante tiempos in-fechables… claro, siempre y cuando los herederos lo sigan protegiendo.

Nota: La información con la que elaboré este artículo fue proporcionada a través de una entrevista realizada a la señora Heriberta Suárez Núñez y María Georgina Flores Suárez el día 24 de febrero de 2009 en su domicilio a las 19:30 hrs., también agradezco a Yamilet Ixchel Muñíz Flores el haber convencido a su abuelita para que yo pudiera platicar con ella.

1 comentario:

Ana Neko Vane dijo...

Hola!! Oye muy padre tu información. Sip, Panchito está en mi familia desde tiempos inmemoriales. Tu artículo habla de mis abuelos, mi tía y mi prima..jiji. Que bien! Y Panchito vive justo al lado mío.... Saludos!!