30 mar. 2012

JOSÉ CONCEPCIÓN FLORES ARCE (1930-2012) EN EL CORAZÓN DE LOS CRONISTAS DE MILPA ALTA

Por: Manuel Garcés Jiménez*

Quién haya escuchado a don José Concepción Arce, Xochime, lo primero que habrá percibido es la armoniosa forma de su hablar, como si sus palabras surgieran a manera de una dulce canción”.

El profesor José Concepción Flores Arce, conocido cariñosamente entre sus amigos nahuahablantes como “Xochime”. Fue un milpaltense preocupado por preservar la lengua original del mundo mexica. Su sensibilidad y la relación directa con familiares, amigos y paisanos lo llevó a involucrarse en preservar y difundir la lengua materna en varios centros educativos y culturales de la Ciudad de México.
Llega a éste mundo el día 3 de noviembre de 1930 en el barrio de la Concepción, Villa Milpa Alta. Heredero de la lengua ancestral inicia en la década de los ochenta el rescate y difusión del náhuatl, ejerciendo la docencia desde 1984 hasta su deceso. Escribe relatos e introduce al lector en costumbres, tradiciones y acontecimientos de su natal comunidad de Milpa Alta.
El amor por la lengua que aprendió desde pequeño por la abuela quién sólo les hablaba en náhuatl lo llevó a obtener en el año de 1995 un merecido primer lugar en el V Premio Literario de la Deutsche Welle, organización por la radio & televisión alemana por su magnífica obra en náhuatl y español, titulada “Atzomolco” (lugar donde brotó el agua). La distinción lo recibió el 12 de octubre del citado año durante la feria del libro de Frankfurt, Alemania y cinco días después, el embajador mexicano en la República Alemana, Juan José Bremen, se reunió en acto especial con su compatriota premiado, acompañado por el señor Dieter Weirich, director general de la empresa Deutsche Welle. Además en Zehn Erzählungen and Hörspiele aus Mexiko.
Días después de la entrega de tan merecido reconocimiento, el escritor Juan Villoro realiza una reseña del trabajo de José Concepción Flores Arce, señalando que: “… se remite a tradiciones orales y esquemas metafísicos. En este texto profundamente poético se aplican recursos formales insólitos. El trabajo narra en cuatro grandes cuadros, una especie de cosmogonía, pero también el comienzo de la revolución campesina de Emiliano Zapata. Otro elemento insólito reside en el hecho de que la trama argumental aún viva y el idioma de los conquistadores –que en la versión alemana logra conservarse como un excelente recurso radiofónico- revela la ambiciosa aspiración literaria de este texto que refleja de manera muy personal la situación actual de la sociedad mexicana”
El maestro José Concepción Flores Árce participó en diversos encuentros de literatura indígena de poesía náhuatl, y en el Coloquio Internacional Náhuatl en el estado de Jalisco en 1993, colaboró por varios años para la revista Ce Acatl que dirigen Juan Ansaldo con relatos en la lengua original.
En plática sostenida con el Cronista Raymundo Flores Melo señalaba José concepción Flores Arce que su entrada al mundo de la docencia es fortuita, pues los ojos de algunos académicos se posaron en él debido a una tarea escolar sobre el significado de unos topónimos, encargado a uno de sus hijos quién cursaba la preparatoria. Primero un profesor y luego otro fueron tomando clase con don José Concepción. Posteriormente, dio clases en el Museo de la ciudad de México, La Casa de Tlaxcala del Distrito Federal, La Casa de Escritores Indígenas y en la Preparatoria número 2 de la UNAM, además de otras sesiones individuales a personas interesadas en aprender el habla de los antiguos mexicanos.
Ha publicado los libros Ma’ titla ´tocan nahualla´tolli en 1998. En 2003, Aprendamos náhuatl, método para aprender a través del iluminando orientado al público infantil. En 2005 publica el interesante libro Quetzaltlahtolli con narraciones náhuatl-español donde muestra la narrativa contemporánea de la lengua náhuatl.
Los cronistas de Milpa Alta lo recuerda por sus aportaciones en la preservación y la difusión de la lengua ancestral.

*Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.
Datos tomados del libro “Quetzaltlahtolli”

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