28 jul. 2010

LA FIESTA EFÍMERA: LA FLOR MÁS BELLA DEL EJIDO EN MIXQUIC

Por: Manuel Garcés Jiménez

Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.


San Andrés Mixquic, uno de los siete poblados que conforman la delegación Tláhuac tuvo el privilegiado natural de tener enormes extensiones de zonas chinamperas vírgenes. Justificación suficiente para que fuera elegido en los años de 1954 y 1955 como cede para celebrar la tradicional fiesta conocida actualmente como “La Flor más Bella del Ejido”.

Al respecto las autoridades del Distrito Federal de aquella época vieron en poblado como el lugar ideal para la realización de la fiesta campirana por los elementos paradisiacos envidiables. ¡Nada más imagínese! Existía suficiente agua cristalina que cubría los canales que rodeaban al terreno chinampero, tierra fértil para la agricultura durante los doce meses del año, se veía por doquier mosaicos de flores silvestres y de ornato, una gama de animales acuáticos y terrestres, pero ante todo permanecía la belleza de la mujer campesina, elementos imprescindibles para la armonía del hombre con la naturaleza.

En esos años salieron electas las señoritas Sara Tania Fernández nativa de Mixquic y al siguiente año la señorita Evangelina Romero López de San Francisco Tlaltenco. Durante dos años el resultado no fue el que se esperaba, posiblemente por la escasa infraestructura y por la falta de promoción y motivación por parte de las autoridades de la citada demarcación o posiblemente por la lejanía del pueblo a la ciudad de México.

Es por esto que el festejo pasa inadvertido para los citadinos, por lo tanto, en 1956 es trasladada a la delegación Xochimilco. A partir de ese momento y a la fecha Xochimilco es la sede del desfile de mujeres hermosísimas ataviadas con vestimentas ancestrales.

Será por esto que poco se sabe de la fiesta, inclusive la misma historia local ignora de su desarrollo, pasa desapercibido de una tradición de años, teniendo su origen de muchos años atrás, desde la época prehispánica pasando por la colonia española celebrándose en varios puntos de esta ciudad, siendo Santa Anita Iztacalco el centro de atención por muchos años cada Viernes de Dolores.

El origen:

Los orígenes de la Flor más Bella del ejido se remontan a los tiempos anteriores a la llegada de los españoles que correspondían a las fiestas que se efectuaban en el México Prehispánico manteniéndose durante las tres centurias del México virreinal.

Estas manifestaciones populares se iniciaron en el Portal de la Flores, conocido como el Puente de la Leña, en el embarcadero de San Lázaro a finales del siglo XVI con el objetivo de atraer gente hacía la Alameda Central y poderla transformar en un lugar recreativo. Al paso de los años la tradición fue perdiendo presencia por la escasez de agua, por lo que: “en 1785, el virrey Bernardo de Gálvez en funciones la traslada al Canal de la Viga, a la altura del pueblo del pueblo de Santa Anita Zacatlamanco, lugar lacustre de excelente y de enorme atractivo familiar por la gran cantidad de agua que rodeaba a la zona chinampera donde imperaban las flores sobresaliendo las multicolores amapolas que con antelación se sembraban en las cuadrículas de lodo chinampero o almácigas”.

No entendemos, pero él mismo Virrey en el año de de 1792 lo traslada al paseo de Bucareli y finalmente dos años más tarde nuevamente regresa a Santa Anita Zacatlamanco, hoy Delegación Iztacalco.

Por la singular belleza que mantenía Santa Anita en el año de 1831, un escritor trotamundos de origen francés al quedar gratamente impresionado al observar como la gente organizaba la fiesta de las flores en el Gran Canal de la Viga y como la muchedumbre asistía argumentaba lo siguiente: “Siguiendo por el Canal, encuéntrese otra aldea, la de Santa Anita, cuyas chinampas y jardines están siempre engalanadas de flores de todas clases; allí van los domingos las gentes del pueblo a pasear en canoas con el objeto de comprar coronas de flores y de hierbas, que las indias componen en cantidades muy crecidas. Surcan el canal multitud de canoas, yendo unas, volviendo otras, cada cual con sus músicos y bailadoras”.

Por otro lado, al darle una hojeada a la Efemérides Ilustradas del México de Ayer del destacado cronista fotográfico Gustavo Casasola nos remonta ópticamente con una serie de fotografías tomadas en el año de 1900 lo que era la Fiesta de Santa Anita, donde nos regocijamos admirando que en este espectáculo netamente mexicano las familias de las más diversas clases sociales y lugares recurrían al “Paseo de las Flores”, precisamente el “Viernes de Dolores”.

En interesantes fotografías de Casasola observamos como se encontraba la calzada pletórica de gente, canoas y carruajes que se desplazaban lentamente. Panorama confirmado por don Armando de María y Campos que decía: “…por el canal se deslizaban las tradicionales canoas movidas al rítmico impulso de los indígenas broncíneos e impasibles cargados de flores, de legumbres y de gente alegre que se corona y cantaba al son de la vihuela”.

Esta costumbre perduró hasta el año de 1935, aunque cabe señalar que durante esta fiesta se suscitaron diversos casos que implicaron continuarla, tales como: la destrucción de la zona lacustre y el exceso en el consumo de bebidas embriagantes, teniendo como resultado el aumento de criminalidad; además se comprobó que la flor de amapola utilizada para ese día contenía narcótico, lo que definitivamente se prohibió su cultivo y la tradición disminuyó considerablemente.

Al respecto nos comenta el doctor Sergio Cordero que años antes de que decayera la tradición campirana “… en el año de 1936, el entonces presidente de la República, el general Lázaro Cárdenas, al conocer el enorme significado histórico de esta fiesta implementa la elección de una señorita con características autóctonas, vestido y adornada con atuendos de la región: chincuete, huaraches, blusa bordada, quechquequemitl, pero además deberá portar un buen racimo de flores. A este evento se le dio el nombre de “Flor más Bella del Ejido”, además se agregaron otros concursos como las canoas alegóricas, el niño sano y la mujer longeva.

Hasta 1950 los habitantes de Santa Anita Zacatlamanco gozaron de tan interesante fiesta, pues en 1951 se recorre a la plaza principal de Iztacalco, finalmente en 1954 fue la despedida del este lugar.

Ante tal situación y con la finalidad de continuar enalteciendo a la mujer campesina en 1956 la festividad se desarrolló en la explanada central de Xochimilco (1957-1961), después en el bosque de Nativitas (1962), años más tarde en la plaza del mercado de Nativitas (1964-1975), en la deportiva de Xochimilco (1975-2006) y de 2007 en la explanada central, frente al edificio de gobierno, a la fecha.

Concluimos que fueron los mismos habitantes de San Andrés Míxquic quienes dañaron poco a poco su entorno natural, inclusive los domingos eran de fiesta para los productores del campo chinampero, pues se organizaban para la venta de una variedad de hortalizas con la asistencia de personas de distintos lugares. Además de las hortalizas se veían los ramilletes de flores: pensamientos, perritos, alcatraces, nube, mercadela, etcétera.

La venta fue trascendental, pero no pasó de ser regional como en otros lugares rivereños, a lo cual podemos pensar que el poblado pasa inadvertido para el capitalino, mientras que en otros lugares se le rindió tributo a las flores convirtiéndose en verdaderas manifestaciones populares en torno a ellas surgiendo las actuales fiestas pletóricas de colorido: La Feria de la Flores en San Ángel, La Feria de las Flores y de las Frutas en Mixcoac y la Exposición de Plantas, Flores y Frutas en San Jacinto, sitios que manifiestan sus raíces ancestrales con una singular belleza y colorido.

Míxquic queda totalmente en el descuido y el olvido. La efímera fiesta de la Flor más bella del ejido posiblemente le hubiera dado una trascendencia para atraer al turismo nacional, por el cual consideramos que se le hubiera mantenido la extensa zona chinampera.

Bibliografía:

Casasola, Gustavo.

Efemérides Ilustradas del México de ayer 1900

Ediciones Archivo.

Cordero Espinoza, Sergio

Apapálotl, una ventana al pasado mexica

Edamex, 2007.

Rivera, Nayar

En la Casa de la sal, Monografía, crónicas y leyendas de Iztacalco

Gobierno del Distrito Federal, México, 2002.

Memoria de la Ciudad de México. Cien años, 1850-1950

Gobierno del Distrito Federal/ CONACULTA-INAH/ Fundación Televisa, México, 2004.

Justo sierra, Carlos

Tláhuac

Departamento del Distrito Federal, Delegación Tláhuac, México, 1986.

Apuntes mecanografiados de Don armando de María y Campos (El Conde de Veragua).

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