29 jul. 2010

La Ayahuquémetl

                                                                                                                  Por: Ricardo Flores Cuevas
Ponencia presentada en el IV Encuentro de Cronistas del Distrito Federal: “Crónica de Tradiciones y fiestas patronales capitalinas”. Evento realizado en el Centro Cultural Benemérito de las Américas, Coyoacán, D.F. Presentada el 30 de octubre de 2008. 

Caminar y remar fueron actividades comunes por todos los habitantes de los pueblos chinamperos del sureste de la ciudad de México hasta hace por lo menos cincuenta años. Hoy día reman unos cuantos y ya nadie realiza largas caminatas. Ambas maneras de recorrer el espacio implican una lectura distinta de éste.
Hoy todos sabemos que no es lo mismo viajar en microbús que conducir, no es lo mismo montar una bicicleta que caminar por las banquetas, cada manera de desplazarse implica la aplicación de patrones de referencia y ubicación particulares.
La lectura y apropiación por medio de caminatas es el tema a tratar. Como acabo de mencionar, hoy día en Mixquic ya nadie realiza largas caminatas por la cierra del Ajusco-Chichinautzin para comunicarse con otros pueblos.
Los pueblos chinamperos del sureste de la cuenca de México se comunicaban con los pueblos de “tierra caliente” en el estado de Morelos desde tiempos prehispánicos. Los pueblos chinamperos comerciaban con las comunidades de este estado de la República básicamente para la comercialización de la fruta, la compra del excremento de murciélago indispensable para fertilizar la tierra y probablemente también se comercializaban las hortalizas aunque no en grandes cantidades. Obviamente esta comunicación permitió la convivencia de pueblos de dos regiones distintas.
Este tema ha sido poco estudiado y también poco mencionado en las distintas fuentes documentales del virreinato y del México independiente. Lo que intentaré hacer ahora será narrar la historia de un pueblo usando como pretexto una peregrinación.
La Ayahuquémetl se encuentra al sur de Mixquic, su significado al español es “la de la falda de neblina” y forma parte de la cierra del Chichinautzin. A las faldas de este cerro se encontraban los ojos de agua que en distintas etapas “nacieron” y abastecieron a la zona chinampera de Mixquic, Tetelco y Tezompa hasta mediados del siglo pasado.
Cada año el 15 de Mayo los habitantes de los pueblos que rodean dicho cerro suben a la cima por distintos caminos, al medio día se oficia una misa. Pero esta peregrinación no es meramente religiosa, es también una expedición de aventura tanto de jóvenes como de adultos. No todos escuchan misa ya que algunos suben cuando ésta ya terminó y otros bajan antes de que ésta inicie.
Generalmente a partir de este día comienzan las lluvias, y también generalmente esto sucede cuando ya se está descendiendo después del medio día.
Esta es la única fecha por la cual se sube al cerro, fuera de estos días nadie lo hace. Hubo un tiempo en el que los habitantes de Mixquic subían por recursos que el lago no les aportaba como madera, piedra, flora y fauna.
En entrevista con don Lucas Bastida, uno de los hombres más viejos del pueblo, me comentó que se subía a la Ayaqueme [1] por leña los días de fiesta. Se dejó de hacer esto cuando la madera comenzó a faltar. Según don Lucas no se talaban los árboles sino que sólo se recogían las ramas cecas de los árboles.
En la segunda mitad del siglo XX se inició la deforestación de dicho cerro causando un impacto ambiental igual de grave que la desecación del lago de Chalco. Con esto un alto porcentaje tanto de la flora como de la fauna desapareció. Es en este periodo cuando se realizaron las carreteras que ahora comunican al Estado de Morelos con el Distrito Fderal y con ello la relación entre los pobladores del lago con los de la montaña terminó.
Hoy día gran parte de la población de Mixquic está íntimamente relacionada e integrada al ritmo de la ciudad, esto ha causado una síntesis en la que los modos de vida pueblerinos se funden con los citadinos provocando un nuevo estilo de vida que no es uno ni otro.
Hoy día la montaña no se recorre a pie, se cruza en auto [2], los caminos a la Ayaqueme dejaron de ser transitados. Uno está pavimentado y el otro es terracería, ambos son utilizados por los campesinos pues aquí se encuentran las tierras ejidales de Tetelco, Tezompa, Tecozpan y Tlacotenco. La Ayaqueme sólo es visitada una vez al año. La mayor parte de la gente que sube ve a este cerro como un reto a cumplir pues las cuestas son largas y pesadas.
¿Cómo ha cambiado la relación entre los habitantes de Mixquic con la Ayaqueme?
Responder a esta interrogante nos lleva a analizar los distintos contextos políticos de la región. En el porfiriato todo el cerro formó parte de la hacienda de Santa Fé de los ahuehutes, de la cual hoy solo queda el casco, la troje y el aljibe.
En estos años los hombres no podían caminar por esas tierras de manera libre, su transito por ellas debería ser autorizado por el hacendado. ¿Quiénes trabajaban en ella? Pues los habitantes de los pueblos que se encontraban alrededor, en el caso de Mixquic es importante señalar que al norte había otra hacienda, la de Xico, quedando, por tanto, en medio de dos haciendas.
En tiempos revolucionarios corrieron a Iñigo Noriega, el hacendado de Xico, y la hacienda de Santa Fe de los Ahuehuetes en Tetelco fue quemada. Durante la colonia Mixquic fue tanto encomienda como tributario de la corona.
En este contexto una interrogante se hace pertinente: ¿dónde quedaba la concepción nahua del altépetl? Diversos estudiosos de la cosmovisión nahua han resaltado la importancia que este concepto tenía en esta cultura.
El altépetl en una de sus interpretaciones era un cerro sagrado, deriba de los vocablos nahuas atl (agua) y tepetl (cerro). Era el que permitía la vida ya que de éste nacía el agua, de ahí su nombre en náhuatl. Recordemos que en la falda de la Ayaqueme brotaron los ojos de agua que surtieron la zona chinampera y que ésta otorgaba los alimentos a los hombres.
También es necesario que consideremos el significado de Ayahuquémetl. En la cosmovisión náhua desde los cerros los graniceros podían comunicarse con el viento, la tierra, el sol y el agua y de esta manera controlar el tiempo climático.
Debemos ponernos en los zapatos de aquellos hombres para comprender su imagen del mundo. Tláloc no era sólo una energía abstracta, tenía materialidad física en el agua y ¿dónde está el agua antes que en el cerro? En las nubes ¿éstas se pueden tocar? ¡claro!, recordemos: ¿cuál es el significado de Ayahuquémetl? La de la falda de neblina, a partir de los meses de septiembre a febrero por las mañanas o incluso en las tardes de invierno el cerro desaparece pues las nubes lo cubren, ¿dónde se hace presente Tláloc? La respuesta, si fui claro, ya la conocen: en las nubes, de esta manera Tláloc se hace presente en la Ayahuquémetl.
Probablemente subir a este cerro tenía la finalidad de propiciar las lluvias, recordemos que generalmente al descender por la tarde del 15 de Mayo comienza a llover. ¿Por qué mencioné todo esto? Por lo siguiente: En el contexto político de la colonia cuando los hacendados y encomenderos controlaban la vida de los campesinos ¿qué estrategias se jugaron para mantener una relación con la Ayaqueme?
La situación política influyó en gran medida en el cambio de las relaciones entre los hombres con el altépetl. Lo que en un pasado era claro y evidente a todos, hoy día lo tenemos que debelar.
Al término de la fase armada de la Revolución Mexicana las antiguas propiedades de los hacendados pasan a ser ejidos, no sé hasta qué grado hubo más libertad, pero por lo menos los habitantes de la región se podían desplazar con mayor tranquilidad por las tierras que en un pasado les fueron robadas. Esto sucedió a principios del siglo XX, en la década de los cincuenta el cerro comenzó a ser menos frecuentado y hoy día sólo se le visita una vez al año.
En lo alto de la Ayaqueme se pueden observar los antiguos pueblos del lago de Chalco y parte de los pueblos de la montaña, desde la cruz que se colocó en la cima se aprecia a otro cerro importante en el sentido ritual: el Teutli, y al oriente los volcanes Popocatepetl e Iztacihuatl. Afortunadamente la zona boscosa se conserva en lo alto y nos podemos dar una idea de cómo era todo el cerro antes de ser dañado.
Al caminar por las calles de Mixquic nuestra vista se dirige a las personas, las casas y los árboles, pero si levantamos tan sólo un poco la mirada nos topamos con la sierra en la cual se encuentra la Ayauquémetl y pese a la deforestación que en los últimos años existió, el panorama sigue siendo verde y nos hace sentir el carácter insular de Mixquic, pues al no haber construcciones en esos espacios naturales podemos imaginar y sentir el ambiente o el entorno de cuando Mixquic era una isla.
La relación con el ojo de agua aún no se pierde, pues varios vecinos los fines de semana por lo general van a ese antiguo sitio por agua, claro, ahora se toma de la llave pues se realizó un pozo para la extracción de agua que todos los días llega a la ciudad de México.
Los pobladores de los pueblos de Tetelco, Tezompa y Mixquic llegan a llenar sus garrafones de agua porque en algunos casos no se cuenta con una red de agua potable en las casas de los recientes asentamientos urbanos, por esto se recurre a tomar agua directamente del pozo para garantizar su pureza. Ya sea en auto, con diablo, caminando, en bici-taxi o en bicicleta se llega por agua en el mismo lugar en el que por siglos ha fluido pero que ahora no alimenta a la zona chinampera.
Así como este pozo es visitado en la actualidad de manera frecuente, de manera periódica los habitantes de los mismos pueblos visitamos al altépetl que permite que tomemos agua de él. Los sentidos y las concepciones han cambiado, pero si lo vemos de esta manera nos seguimos percatando que la relación hombre-agua-cerro aún perviven pues somos herederos de una cultura ancestral que se ha modificado, reinterpretado y re-vivido, no el sentido de renacer, sino de reformulación de un estilo de vida.
La peregrinación al monte Ayahuquémetl es por tanto una actividad que nos permite no sólo conocer la historia de los pueblos que lo rodean, sino que también podemos acceder a las distintas imágenes del mundo que los habitantes de estas comunidades han desarrollado a lo largo de la historia.

Notas:
[1] Como se le dice popularmente a este cerro.
[2] Antes de continuar, quiero dejar en claro que no estoy lamentando un presente con relación a un pasado glorioso, simplemente estoy contrastando los estilos de vida que han cambiado en el transcurso del tiempo.

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