1 ago. 2010

Un siglo de castigo ecológico.


Por: Ricardo Flores Cuevas

Ponencia presentada en el “Primer encuentro de Cronistas de Milpa Alta”, realizado en Febrero de 2007 en el claustro de la Parroquia de la Asunción de María, Milpa Alta, D.F.

1.
Mixquic se encuentra al sureste de la ciudad de México en la delegación Tláhuac, sus habitantes por siglos se han dedicado a la agricultura, principalmente al cultivo de las hortalizas y maíz por medio de las chinampas.
Las chinampas son cuerpos flotantes realizados por el hombre, su finalidad es ganarle terreno al agua para poder vivir, habitarla, sembrar, y, por supuesto, morir en ella.
Mixquic literalmente era una isla que se encontraba dentro del, ahora extinto, lago de Chalco. Es necesario aclarar que el primer gran atentado contra la cultura lacustre de los habitantes del sureste de la cuenca de México se dio a finales del siglo XIX con Iñigo Noriega. Éste fue hacendado muy amigo de Porfirio Díaz, y el motivo de la desecación del lago fue para que Noriega tuviera terrenos de cultivo en su hacienda, ubicada en el pueblo de Xico [1].
Este fue el primer gran cambio que vivieron los habitantes de Mixquic, puesto que la desecación del lago de Chalco los afectó directamente, y más aun si consideramos que los límites de la hacienda de Xico se encuentran con los límites de San Andrés Mixquic, sin embargo éste no fue desecado ya que no pertenecía a los territorios de la hacienda y el señor Iñigo Noriega desvió el Río Amecameca para que fuera la frontera entre su hacienda y los pueblos aledaños.

2.
Pero Mixquic no solamente se vio afectado por el sur, también por el norte, pues en este periodo la ciudad de México es abastecida con agua del lago de Xochimilco. Recordemos que Mixquic se encuentra cerca del límite entre el lago de Chalco, con el de Xochimilco.
No detallaré la información sobre cómo fue que cambió la vida de los habitantes de este último pueblo, lo menciono para demostrar mi hipótesis: que en Mixquic a pesar de que sus habitantes conocían la situación de Chalco y Xochimilco, por algún motivo nunca pensaron que les llegaría a pasar lo mismo, es decir: la pérdida de sus canales y manantiales. Por ende, pensar en la expropiación del agua de Mixquic sin pensar en la ciudad de México es un error, pues la causa por la cual se expropiaron sus manantiales fueron precisamente para abastecer a la cada ves más grande capital de México.

“A finales del siglo XIX se conjuntaron una serie de factores que impulsaron y permitieron dar inicio a la explotación, planificada y consistente, de los abundantes manantiales xochimilcas. Por una parte, existía evidencia que mostraba que los acueductos que surtían a la capital de México estaban al borde del agotamiento, mientras proveían de un agua de mala calidad, generadora de toda clase de enfermedades. Por otra, se disponía ya de los conocimientos técnicos necesarios para desarrollar grandes proyectos de ingeniería, basados en la utilización del cemento armado, que, junto con la disponibilidad de energía eléctrica, facilitaron el contexto para desechar del antiguo régimen de provisión de aguas y cambiarlo por uno moderno.” [2]

A pesar de todo la vida en Mixquic era muy confortable, las descripciones varían en grados de exactitud, pero generalmente una persona que haya vivido antes de la expropiación legal de los manantiales nos dice que vivió la gloria, la fortuna, o como me lo dijo Doña Celia Núñez en una plática: “yo conocí el paraíso”.
Muchos de los testimonios recabados por mis compañeras para conformar el acervo del Archivo Histórico de Mixquic coinciden en describir a un Mixquic lleno de agua con su amplia flora y fauna ahora extinta. Hasta el momento no conozco a alguien que diga que la vida en este periodo era desagradable, en cuanto a las condiciones geográficas se refiere.
Pero aquí está lo interesante de la historia oral ¿hasta dónde los informantes no idealizan a su pasado?, pero cual sea el nivel de abstracción que cada habitante tenga, lo cierto es que el Mixquic actual no se parece en nada con el de hace tan sólo 60 años.
Por siglos los habitantes de este lugar supieron vivir con su medio natural, pero al tener que enfrentar un destino que no fue planeado por ellos fue lo que los marcó decisivamente.

“… aquí todos son unos ignorantes, decían los de Puebla, porque antes venía: Puebla, Córdoba y Veracruz a cargar jitomate y decían: ´Mixqui estando tan rico, este, viven en puras casas de abono […], nadie se imaginó que todo iba a cambiar, mmm, nadie pensó que nada es eterno, si la gente de Mixqui, hubiera pensado, mmm, ehh, ahorita Mixqui tuviera caserones, estuviera mejor que Xochimilco…” [3]

El testimonio anterior, de don Antonio Hernández Flores se refleja el pensamiento de la población en general, nadie se imaginó que todo iba a cambiar. Mixquic aún tenía agua a principios de la década de los sesenta, pero por estas fechas el manantial ya estaba entubado [4].
La desinformación de los habitantes sobre este problema se hace evidente. La gente veía como metían grandes tubos dentro de los canales pero nadie se imaginaba la causa verdadera de esta acción, muchas personas creían que morirían y el agua no se acabaría; Doña Celia Núñez me llegó a decir que ella le preguntó a uno de los trabajadores:
- ¿Para qué metes tubos al agua?
-Para sacar agua.
Doña Celia, que para entonces era una adolescente, se sorprendió por la respuesta del trabajador, y se dijo a ella misma: “¿qué no hay suficiente agua?”
El problema es de definición, ¿de quién es el agua? ¿De los habitantes de Mixquic, de la ciudad de México o de la Nación?, aunque parezca obvia esta pregunta en realidad es la principal causa por la cual se haya expropiado el agua de Mixquic.

“Por otra parte, resulta importante destacar que desde la capital se tenía la percepción de que las aguas de los manantiales del sureste del valle, es decir, de Chalco y Xochimilco, le pertenecían por “naturaleza” [al estado]. Así lo confirma, por ejemplo, el acuerdo que en 1898 tomó el Ayuntamiento de la Ciudad de México para solicitar al poder ejecutivo federal que le concediera no sólo el uso de los afluentes de dichos manantiales, sino su plena propiedad.”[5]

3.
Las consecuencias en Mixquic se vivieron por distintos grados, por un lado están los campesinos, la mayor parte de ellos se vieron afectados, hasta el momento desconozco si tomaron medidas para manifestar su inconformidad sobre las acciones que tomó el gobierno.
Para estas fechas los habitantes de Xochimilco estaban más adaptados a su nuevo estilo de vida, es decir, a ya no vivir completamente del campo y donde la mayoría de los canales ya habían sido rellenados con agua tratada.
El actual circuito vial del pueblo se construtó sobre los antiguos canales. Este hecho fue el inicio del cambio de la vida en el pueblo, pues después de que se concluyó el circuito vial, se introdujo el sistema de transporte colectivo, el transporte que llevaría a los habitantes de Mixquic a su nuevo trabajo en la ciudad, poco tiempo después se introdujo la luz.
Recuerdo que mi abuela me decía que le gustaba ir al centro del pueblo en la noche, para ver la plaza iluminada por las lámparas. Según don Enoch Vargas y la doctora Socorro Bernal el responsable de introducir la luz y el drenaje a Mixquic fue el señor Emiliano Aguilar, quien entonces era el cacique del pueblo y además tenía un cargo político en el gobierno.
Los manantiales expropiados se encuentran en dos lugares distintos, uno en el pueblo de San Nicolás Tetelco y otro en San Andrés Mixquic, el primero aún hoy día sigue siendo explotado. El agua que ahora queda en este último pueblo son aguas estancadas, pues ni siquiera los canales de los distintos barrios tienen comunicación entre sí.
Las políticas públicas y privadas actuales generalmente destruyen lo poco que queda de ese antiguo patrimonio, pues no realizan proyectos que beneficien a la todavía gran población campesina de Mixquic y tampoco desempeñan acciones encaminadas a preservar la zona chinampera, ni la ejidal, que como ya dije, fue producto de la desecación del lago de Chalco.
4.
Tampoco quiero decir que la gente de Mixquic sea únicamente la víctima, en realidad ésta también contribuye a la perdida tanto agrícola como natural del pueblo, pues a muchas personas ya no les interesa seguir viviendo en una chinampa, y deciden secar el canal que se encuentra a un lado de su casa, resuelven construir casas sin considerar que el lugar se ve afectado por ello. El pueblo está siendo habitado en los últimos años de manera drástica, la mal llamada mancha urbana está ganando terreno en la zona chinampera.
El otro problema más grave aún se encuentra en la zona ejidal que corre el riesgo de ser expropiada para convertirla en una gran zona de unidades habitacionales, lo peor de todo es que los que conocemos este riesgo no sabemos a cabalidad hasta donde este proyecto sigue avanzado en las oficinas de gobierno, sólo conocemos los rumores.
En fin, el problema en Mixquic aún no ha acabado, y los problemas actuales que atañen a este pueblo siguen teniendo la misma línea que tubo hace más de 60 años, las políticas públicas avanzan y no se considera a la gente que habita y vive del lugar.
Pero en la situación actual se debe considerar que a Mixquic no será la primera vez que lo despojen de lo que le es propio, lo malo sería que los habitantes de este pueblo no reaccionemos a tiempo.
Lo que deben saber los habitantes de la ciudad de México y las autoridades gubernamentales es que Mixquic y los pueblos del D. F., son territorios que permiten la filtración del agua pluvial al subsuelo, y esta agua permite que la ciudad esté amortiguada, pues recordemos que ésta se hunde, y de pavimentar estas zonas la ciudad simplemente se colapsa, estudios indican que por cada hectárea de tierra pavimentada hace que se pierdan 2.4 millones de litros de agua pluvial anuales y esta pérdida es para siempre, según lo demuestra Felipe Olivares, investigador del Colegio de Postgraduados.[6]
Don Enoch Vargas decía que ya se escribió la historia de la pérdida del agua, ahora falta escribir la historia de la pérdida de la tierra, y tiene toda la razón, mientras la gente de Mixquic no se organice y defienda lo que es suyo; y mientras las autoridades no dejen de ser tan incompetentes se puede, entonces, solucionar un problema que puede concluir en un genocidio, es decir, el aniquilamiento de una comunidad milenaria. ¿Es necesario que escribamos esta historia con este macabro final? Lo mejor será hacer todo lo posible por que este problema se solucione.
5.
Cuando se presentó esta ponencia aún no se hacía público el proyecto de la construcción de la línea 12 de metro, cuyo impacto en la región es una amenaza a la cultura agrícola.

Notas:

1.- Tortolero Alejandro. “Haciendas, pueblos y gobierno porfirista: los conflictos por el agua en la región de Chalco.” en Entre lagos y volcanes. Chalco Amecameca: pasado y presente. Vol. I. Coord. Alejandro Tortolero. México: El colegio Mexiquense, H. Ayuntamiento Constitucional Chalco, México., 1993. P. 353
2.- Aréchiga Córdoba, Ernesto. “De la exuberancia al agotamiento. Xochimilco y el agua, 1882-2004”. En A la orilla del agua. Política, urbanización y medio ambiente. Historia de Xochimilco en el siglo XX. Coord. María Eugenia Terrones López. México: Delegación Xochimilco, Instituto Mora, 2004 P. 97
3.- Entrevista realizada a Antonio Hernández por Ricardo Flores, el día 31 de Diciembre de 2005, en Mixquic, D. F. Archivo Histórico de Mixquic.
4.- Como se puede apreciar el film realizado en Mixquic en este año: Yanco, dirigido por Servando González, 1962.
5.- Aréchiga. Op. Cit. P. 131
6.- “Mixquic: Agricultura campesina periurbana multifuncional en riesgo” Felipe Olivares, Colegio de Postgraduados, México, 2005.

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